miércoles, 2 de abril de 2014

Paseando, ¡Que yo, no tengo que llegar a ninguna parte!

Como siempre me asombra, de lo que es capaz el ser humano.
 Tan natural y salvaje, que se ve obligado a luchar contra su ser primitivo.
Seres sociales, dependientemente sociales.

No he dejado de encajar piezas del puzzle, incluso desde antes de conocer las conexiones entre estas piezas.
El puzzle nunca se acabara, pero la emoción siempre estubo en buscar cada parte y su lugar junto a las otras...
Pero hay una pieza que no encaja, una pieza que tengo en mi poder desde el principio...
Una pieza que he creído, pertenecía ha esta parte, o a esta otra, pero que no para de moverse, agrupándose con casi todas las piezas a las que se parecía.
Hoy ya no me desespera seguir probando, tiene su lado bueno y se disfruta cuando lo ves.
Así esa pieza, es mi pieza, sabiendo que hay piezas parecidas, esa es la mía, porque yo quiero...
 
Siempre he sentido que no hay ni nada ni nadie que marque el camino, ni tache uno u otro del bien y del mal.
Puestos a creer en esas fuerzas asumo que viven en cada partícula del universo y miden todo por igual, pero vivimos en un mundo tan pequeño...

Cualquier cosa, que jamas esperásemos puede ocurrir, cuando menos te lo esperas y sinceramente, me parece mejor asumirlo y aprender a vivir con ello, no en su contra, porque eso es lo que hacemos cuando creemos prepararnos, organizandonos, planificando, sembrando, ahorrando, puede ser lo que detone el cambio, porque jamas ocurre exactamente lo que se espera.

Imagino que hay que ser un capitan, que navegue siempre firme hacia su destino, capeando cada temporal y aprovechando cada corriente, de agua o de viento.
Sin olvidar a los marineros, que estarían perdidos sin el, pero que saben también que el barco no llegara a puerto sin ellos.

Estamos todos juntos en este pequeño barco llamado Tierra y que entre todos hacemos que siga girando o algún día pare de hacerlo.
Debiendo recordarnos a cada momento que todos tenemos un puesto en el, todos iguales, capitanes de su propio barco y marineros del resto.
Que nuestro cometido no es otro que asegurar que sigamos navegando unos con los otros y enseñarle eso al resto del mundo.

Vamos diluyendo el sentido de la sociedad, en sus comienzos, cuando apenas unos cuantos grupos de animales se reunían y agrupaban para sobrevivir en un mundo que no estaba hecho para ellos.
Un mundo completamente salvaje, desprovisto de lenguajes sutiles, muy diferente al nuestro.
Este mundo en el que vivimos que no es producto de otra cosa mas que de esos animales que aprendieron a ser distintos, que dejaron atrás las diferencias del pasado y entendieron que dependian los unos de los otros para sobrevivir.
Y que lo mejor para uno mismo, era formar parte de algo mas grande, en el que no todo dependiera de un ser y mucho menos un grupo.
Averiguaron la manera de como comunicarse, organizarse, compartir conocimientos, descubrimientos, habilidades...
Supieron como hacer que sus genes perduraran hasta nuestros días...

Y ahora nosotros, ni sabemos que fue de nuestros antepasados y si viéramos en lo que nos hemos convertido, alguno se pararía a pensarlo...
La sociedad no viene creada a partir de la violencia, viene de la unión de seres con necesidades comunes...

En estos pocos pero largos años que arremolinan mi vida he podido aprender mucho y algo he aprendido, muchas cosas que no me aportaron nada, aunque de todo se aprende...
Yo, personalmente, de esta vida, me quedo con la belleza, el conocimiento, el amor, la amistad, la cordialidad, el altruismo, la curiosidad, la lealtad o confianza, la verdadera justicia, la verdad...

Lo demás, no tiene sentido, son meros tramites y giros del camino.

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