Tan solo el hecho de plantearme como me siento hace que mi campo visual se oscurezca y aparezcan esas maravillosas "chiribitas" que suelen verse en el momento exacto que precede al desmayo.
Pensar en positivo me quiebra el alma al ver que da igual lo que piense, que incluso creo que da igual lo que haga, que el mundo no esta hecho para mi, yo no estoy hecho para el mundo y por lo tanto no va a llegar el momento de que encaje las piezas y el mecanismo siga girando.
Cuando trato de alegrarme por todo lo vivido, por toda esa gente que me quiere, me respeta y me apoya, que siempre esta a mi lado y que me da fuerzas para comerme el mundo, miro alrededor y el vacío me sobrecoge y me asume en la mas fría soledad.
Cuando saco de algún lado motivacion suficiente para pensar en mis capacidades, mis posibilidades, en idear una salida, un futuro, me arden los ojos, resecos del viento arenoso del yermo que me rodea.
Buscar sueños o recuperar los mios, es lo mas duro a lo que me enfrento cada día, repasando cada intento frustrado, tratando de aclarar los comos y porques, perdonando o echando la culpa, acabo siempre en la misma triste conclusión, que ya es tarde, que lo hice lo mejor que pude, que no digo que fuera la mejor manera, pero si fue la posibilidad mas factible dentro de mis opciones, que ya no se hacerlo de otro modo y tampoco se hacerlo mejor, siempre luchando a contracorriente, avasallado por el enemigo que siempre estuvo en casa y que quizás siempre tuvo su mejor aliado dentro de mi.
Y así "vivo", como una mascota, que solo necesita, comida, agua y una pizquita de cariño, pero que se ve atada en una esquina, con el comedero lleno, el bebedero sucio y la mirada triste, esperando inocente e inútilmente algo mas...
Como no tengo ingresos, no soy persona, no merezco respirar, ni siquiera pisar el mismo suelo que todos aquellos valientes y perfectos luchadores proletarios y emprendedores.
Como no tengo dinero, no se me permite participar, soy una carga y todo el mundo tiene suficiente con cargar con sus bolsillos llenos.
Nadie tiene tiempo de preguntar siquiera, aunque fuera por mera cortesía, están ocupados gastando su tiempo en ganar sucios billetes y mas ocupados aun gastándolos suciamente.
Ha llegado un punto en el que me da vergüenza vivir, no es ni que me plantee ser mejor ni peor,
es que pienso que siquiera mirarme debe ser un acto misericordioso, ya ni hablamos dirigirme la palabra o escuchar lo que digo.
Me da vergüenza lo que fui, lo que soy, lo que veo y lo que represento, me da miedo ser, me da miedo querer, me da miedo hasta aspirar a ser.
Por que se ve que no lo merezco, ya perdí mi oportunidad, o mejor dicho, la malgaste, por lo que no debería ni volverme a acercar, por respeto a aquellos que lo hicieron tan bien todo, que no tienen por que ensuciarse con mi ofensiva existencia.
Tan valiente que me atrevo a aceptar limosnas, a devolver sonrisas. Tan rastrero que comparto lo que tengo, porque lo que tengo no es mio. Respirando el sucio aire que no me pertenece.
No soy un luchador.

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